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Y los High Rollers cambiaron el mundo del poker en vivo

Los High Rollers han cambiado el mundo del poker en vivo

Y los High Rollers cambiaron el mundo del poker en vivo

Hace unos días que terminó la 5.ª edición de la Super High Roller Bowl, en el Casino Aria de Las Vegas.

El torneo fue ganado por Isaac Haxton, que se llevó un premio de 3.672.000$. Hasta 4 participantes cobraron premios de 7 cifras, y Adrián Mateos, que fue 5.º, se quedó muy cerca ($972k).

El buy-in del torneo fue 300.000$, un precio que está al alcance de muy pocos. De hecho, solo 36 jugadores disputaron la SHRB, una cifra considerablemente inferior a los fields de ediciones anteriores.

En julio de 2015, se disputó la 1.ª edición. Tuvo un field de 43 participantes, que pagaron un buy-in de $500k. Brian Rast fue el ganador y se llevó 7.525.000$.

La 2.ª edición tuvo lugar a caballo entre mayo y junio de 2016. Tuvo 49 participantes y el buy-in bajó a $300k. El triunfo fue para el alemán Rainer Kempe, que se llevó 5 millones de dólares redondos.

La 3.ª edición se jugó a finales de mayo de 2017. Tuvo 56 jugadores y un buy-in de $300k. La victoria también se fue para Alemania. Christoph Vogelsang se llevó $6m.

La 4.ª edición fue justo un año después, a finales de mayo de 2018. El field fue de 48 participantes y el buy-in, de $300k. El estadounidense Justin Bonomo fue el ganador y se llevó $5m.

Para la 5.ª edición, la organización decidió saltarse la frecuencia anual y no le salió muy bien colocar el torneo unos días antes de las fiestas navideñas. El field se redujo a 36 jugadores y el premio entregado a Haxton fue el menor de todas las ediciones disputadas hasta ahora.

De cualquier forma, estamos hablando de cifras astronómicas.

En su momento, los torneos high rollers nacieron con la intención de atraer al poker a empresarios y hombres de negocios millonarios. En estos eventos, los magnates podían darse el gusto de enfrentarse a los mejores jugadores profesionales del mundo del poker; y estos últimos podían luchar por premios enormes ante un field lleno de “ballenas”.

Con el tiempo, los high rollers comenzaron a extenderse por todo el “planeta poker” y ahora no faltan en ningún festival que se precie. Los hay de buy-ins “moderados” (como $10k o $25k) y también de precios de escándalo ($50k, $100k, $250k, $300k e incluso 1 millón de dólares).

La competencia entre los festivales de poker ha llegado hasta el punto de pelearse por organizar los torneos más caros de la historia. El riesgo es que les falle la participación y tengan que comerse un overlay astronómico.

Otra consecuencia de los high rollers es que han influido de forma muy directa en la lista histórica de ganancias en torneos en vivo. Antes, los ganadores más regulares eran los que aparecían en los puestos top del ranking. Ahora, son los high rollers que pegan pelotazos los que escalan hasta las primeras posiciones.

El mundo de los torneos en vivo está cambiando. Cada vez es más arriesgado tratar de mantenerse entre la élite. Los buy-ins pegan bocados enormes a las bancas de los pros. Y tampoco es una solución definitiva vender participaciones en futuros beneficios, para minimizar el efecto de los precios en los bankrolls. Además, algunos jugadores se están viendo afectados fiscalmente por este tipo de acciones, ya que es muy complicado que las Haciendas de sus países reconozcan los bancajes a efectos tributarios.

Viendo como están las cosas, quedan muy lejos “aquellos maravillosos años” en que los pros viajaban buscando buenos torneos y partidas, con la intención de hacerse millonarios a base de pico y pala. Ahora, la clave está en jugar high rollers y en pegar pelotazos. Y eso, muy pocos lo pueden conseguir.



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