Esa sensación

Ugo

Esa sensación

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En este artículo, mi idea era hablar sobre todo lo que me gusta del póker. Podría decir cosas como que puedes organizar tus propios horarios, refuerza mucho tu paciencia y resistencia mental, activa tu cerebro gracias a cálculos constantes, potencias tu agilidad mental o aprendes a tomarte mejor los momentos difíciles de la vida.
Sin embargo, voy a hablar de una única cosa, una sensación, un momento. Algo que hace que todo merezca la pena. Sé que muchos me vais a entender cuando os lo explique… porque supongo que no seré el único en experimentarlo. Y sinceramente, espero que no cambie nunca esta sensación de la que hablo porque el póker perdería toda su esencia.

¿Sabéis de que estoy hablando? Pues de la sensación de GANAR. Sí, ese momento en el que por fin ganas un torneo de bastantes jugadores. Hablo de torneos donde se superan los 500 inscritos, claro. Me resulta indiferente el buy-in, aunque siempre es mejor ganar uno de 10€ que uno de 1€ pero las sensaciones siguen siendo parecidas.
Esa sensación es única, es adictiva, es maravillosa, es lo mejor que me ha pasado en mi vida profesional. He tenido varios proyectos muy diferentes al póker y en ninguno de ellos he notado nada parecido a lo que siento por ganar.

El impacto físico y emocional de esta sensación

Cuando gano un torneo, duermo mejor y vivo mejor. Siento muchísima energía y me veo capaz de hacer cualquier cosa en los próximos días. Se disipan todas las dudas, se reducen mis preocupaciones, aumenta mi confianza y gano felicidad. Esto último es raro en este mundo tan convulso que vivimos… pero es que me siento más feliz cada vez que gano un torneo. Sé que esto es muy evidente pero, lo repito, no he sentido eso en ningún otro trabajo.
También aumenta mi resistencia mental para asumir las sesiones largas. Al menos, en los días posteriores de ganar el torneo. Te llena de motivación pincharte un MTT y esa motivación es la gasolina que mueve tu mente.
Lo relativizas todo. Te das cuenta de que la vida tiene pequeños momentos de felicidad y que lo importante es disfrutarlos al máximo. Ganar un torneo hace que se te olvides por unos instantes tus problemas de salud, tus problemas familiares o tus problemas de cualquier otro tipo. Sí, esos problemas seguirán estando en el futuro pero esos momentos de “pausa” me parece que no tienen precio.

El trabajo y la recompensa

En esta sociedad nos venden eso de que “si trabajas mucho, obtendrás una recompensa” y la verdad es que muchas veces no es así. Siempre hay un montón de factores que pueden perjudicar la obtención de esa recompensa aunque tu esfuerzo sea titánico. Sin embargo, el póker SÍ cumple con esto y la verdad es que sienta muy bien.

Estudias, vas a clase todos los días, repasas manos, te haces sesiones largas, te esfuerzas constantemente… y al final ganas un torneo. Y justo en ese momento te das cuenta de que TODO lo que has hecho, ha merecido la pena. Las horas que has dedicado al estudio tienen su recompensa, las cientos de preguntas que he hecho a mis profesores han servido de algo, las cientos de manos que has revisado y llevado a clase han tenido una finalidad.

Te das cuenta que el póker al final te recompensa por tu esfuerzo. No sabes cuando va a ser, no sabes si a lo mejor es en una semana o en tres meses… pero llega. Si te esfuerzas y estudias, la recompensa llega. Y esto motiva MUCHO para seguir estudiando y seguir trabajando por mejorar.
Añado un ligero inciso a todo esto. Me parece muy importante estudiar pero también SABER estudiar. Por eso me parece clave la labor de Coaching4dGlory.

La importancia de compartir el éxito

Esto es un añadido que me parece importante para disfrutar aún más de las victorias. Díselo a tus amigos, a tus familiares, compártela en redes sociales, enseña al mundo tu valía. Porque celebrar el éxito por tu cuenta es genial pero celebrarlo con más gente es algo fascinante.

Ver que los que te aprecian se alegran por ti es increible, es otra de las sensaciones impagables de la vida. Ese feedback te llena de energía positiva, te sientes mejor que nunca y no quieres que acabe nunca ese momento.

La felicidad en pequeñas dosis

Al final, el póker es como la vida. Muchos momentos de sufrimiento y pocos momentos de felicidad. Es así. No ganas torneos grandes todos los días. De hecho, la mayoría de los días pierdes dinero y tienes que aprender a vivir con ello.
Quizás por eso, ganar un torneo supone tanta felicidad de golpe. Has vivido con tanto sufrimiento tantos días malos… que cuando llega el día clave, disfrutas 1000 veces más que cualquier otra persona.
En definitiva, esto que he explicado es básicamente lo que más me enamora del póker. Ganar un torneo es lo que me hace levantarme con ganas cada mañana, lo que me empuja a seguir haciendo horas y horas de trabajo sin ganar nada, lo que hace que mi vida tenga un sentido. Porque al final lo que realmente busco no es ganar dinero… sino demostrar mi valía en este mundo.

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